Una caja llena de cartas

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Hace unos meses encontré una caja llena de cartas de cuando era pequeña. Hacía siglos que estaban allí escondidas. Antes, aunque parezca increible, no había ni Internet, ni mails, ni móviles. Cuando querías comunicarte con alguien estaba el teléfono, pero restringido, ya que los padres no nos dejaban llamar tanto como ahora. Así que solo nos quedaban las cartas si la persona con la que querías hablar estaba lejos.

Esta tarde iba a elegir las que quería guardar y las que quería tirar. Pero me he dado cuenta que allí había una parte de mi pasado y que había cosas muy bonitas, desde mis trece años hasta los quince. Ilusiones que cuando nos hacemos mayores perdemos, personas que ya no nos acordamos de ellas, amores imposibles, etc. Así que he pensado que estaría bien compartir cosas que yo viví y que seguro que otras personas vivieron igual, con otros nombres y en otras ciudades.

Espero que os guste!

Carta nº 11 – La carta del tornillo

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Con estas cartas que voy abriendo y que no recuerdo casi nunca, voy descubriendo como me veían mis amigas de entonces. Uno de los temas recurrentes era mi locura. Aunque siempre había sido reservada, la adolescencia me trajo ese punto de locura que me faltaba para pasármelo bien.

Me encanta la letra de esta chica, no la recordaba así. Antes, cuando la gente escribía con bolis se podía descubrir muchas cosas de como era esa persona.

Me envió un tornillo sí! Y como si de un conjuro mágico se tratara, me hacía decir unas palabras para curarme…

“CRISTOBAL COLÓN DESCUBRIÓ AMÉRICA”

(lo que no tengo tan claro dónde fue a parar el tornillo y si el conjuro funcionó).

Carta nº 10 – Una carta que ha viajado en el túnel del tiempo

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Hoy he tenido un yuyu al abrir esta carta. Justo hoy he escrito un cuento hablando de casualidades. Y las últimas frases me han llegado, aunque seguramente, esa persona ahora no piensa lo mismo de mí (de hecho, seguro que se ha olvidado).

Tengo malos días para que engañarnos, intento no perder el sentido del humor y hacer muchas cosas, pero aún así…

“No estés triste, estate alegre, escucha más música para no pensar, lee, escribe”, me dice.

Intentaré hacerle caso ya que esta carta ha llegado de nuevo un día que la necesitaba 🙂

Carta nº 9 – Otra postal de Navidad

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Por varios motivos no he podido ir poniendo más cartas y, justo ahora que las vuelvo a fotografiar, me doy cuenta que le van genial al blog ya que falta poco para Navidad.

Había una frase que me ha hecho gracia y que mucha gente ponía en el sobre: “corre, corre, cartero, que es para la amiga que más quiero”.

Esta postal llegó en el 86, ha pasado ya mucho de eso, y continuo sin recordar a esta chica. Pero me escribe como si fuéramos super amigas. El concepto amistad estaba demasiado sobrevalorado entonces, ¿no?

 

Carta nº 8 – Una postal de Navidad

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Llegaba la Navidad y la gente enviaba postales, ahora también se hace pero por Internet. Pero tenía lo suyo, ir a comprar las postales, escribirlas y enviarlas llevándolas a Correos. A mi me gustaba, la verdad es que ahora ya no lo hago por qué no me gusta para nada la Navidad, envío alguna, pero muy poquitas, solo a gente que sé que le gustan.

Ésta me la envió una compañera de clase con la quién me llevaba bien pero tampoco éramos grandes amigas. No sé si ahora se tomaría tantas molestias para desearme unas buenas fiestas 🙂

En la carta se menciona a un tal C., que era el chico que me gustaba entonces. Un amor totalmente platónico, yo era más pequeña que él y no me hacía caso ni por casualidad. Fue un amor que todo el mundo se enteró, ahora creo que lo habría llevado con más discreción. Pero bueno eran cosas de niñas 🙂

Carta nº 7 – Otra carta explicándonos cosas

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De nuevo abro una carta que recibí de alguien que no conozco, M. L. V. Supongo que la conocí de alguna revista… Ai qué mal tengo la memoria 🙂

Releyendo la carta de nuevo me encuentro que teníamos gustos parecidos en algunas cosas, como en leer libros de terror y asesinatos.

“Mis grupos y cantantes favoritos son: Hombres G, Mike Ofield, Phill Collins, Queen, etc.”, dice M.L.V.

Sonrío recordando de lo mucho que escuchábamos música antes, era importante estar al día y no perderse ni una novedad. Yo siempre escuchaba a los otros hablando de música, todavía hoy no sé el título de casi ninguna canción y hay grupos y cantantes de los que olvido el nombre fácilmente. Solo me quedo con lo poquito que me gusta, todavía son más importantes para mí los libros que la música.

Carta nº 6 – Una carta divertida

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Me encantó encontrar esta carta tan divertida y original. Era de dos hermanas con las que fuimos juntas durante varios cursos. Cuando acabó el curso nos dimos la dirección y nos enviamos alguna carta.

Ahora que empezará el nuevo curso, me acuerdo de la ilusión que me hacía estrenar los libros, clase nueva, etc. Amigas nuevas no, ya que en el cole dónde estuve casi siempre fuimos juntas las mismas personas.

Creo que estas cartas me están poniendo más nostálgica de lo que pensaba que me iba a poner. Creo que fue de esas épocas que empezábamos a cambiar, pasábamos de ser niñas para ir a no sé sabe dónde, ya que nos creíamos que lo sabíamos todo y no sabíamos nada… Siempre me acordaré de esa época en que hubiéramos dado todo lo que teníamos para crecer de golpe y ser mayores ya. Si nos hubieran puesto un video con todo lo que nos vendría, seguro que habríamos cambiado de manera de pensar rápidamente 🙂

Carta nº 5 – Una postal que ocupa menos pero que se recibe con igual alegría

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La amiga de E.G.B de la anterior carta, esta vez escribe desde su lugar de veraneo. La postal no dice gran cosa, ya que el espacio que hay para escribir no es el mismo que pueda haber en una hoja.

“….me lo estoy pasando muy bien y espero que tu también, ligando mucho por R.” 

Ya empezábamos a hablar de chicos, que de ligar nada de nada, pero anda que no teníamos ganas nosotras 🙂

Ya me he cansado de pedir a la gente que viaja fuera que me envien una postal, eso ya no se lleva, y encima vuelve antes la persona del viaje que llega la postal… Son otros tiempos y otros ritmos.